Encuentro con Cristo

Encuentro con Cristo



El alma te busca, 
Oh cuánto me gusta ir a ti,
Si pensaba que había más derroteros...
¡Cuán tonta!

Me llamas y solo regalos tienes,
Una sonrisa perenne,
Agua fresca,
Y amor.

Pero que el intelecto me permita verte,
Que aguce mis sentidos,
Para que no sea por comodidad que obvie tu camino,
Que vasta es la oferta de andares.

No se puede hablar contigo de fracaso,
Porque por ti solo existe,
El que te ama y la redención,
Si llamas con los brazos extendidos.

Toda verdad es tu parábola del hijo pródigo,
No dudes, que el amor de Cristo  es uno sin paradigma,
Toca y toca la puerta, mantente ahí, 
Te abrirán. 


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